BELIEVERS BOOKSHELF CANADA INC.

THE LORD IS NEAR 2020

 
10/04/2020

Friday



April



10



He, bearing His cross, went out to a place called the Place of a Skull, which is called in Hebrew, Golgotha, where they crucified Him.       

John 19:17-18

NKJV



Three Aramaic Words (3)—Golgotha: The Place of the Skull



There are three words from the Aramaic language found in the New Testament which are associated with the sufferings of Christ:

Gethsemane

,

Gabbatha

, and

Golgotha

. We have seen in previous meditations that Gethsemane means

the Oil Press

, and that Gabbatha means

the Elevation

. The third Aramaic word which the Holy Spirit uses is Golgotha, meaning

the Place of the Skull

.



The name was derived from a rock formation near to where our Lord was crucified that has the appearance of a human skull. In fact, the word in English, Calvary, is derived from the Latin word,

calvaria

, meaning, a bare skull. All of this may be true, but there is a much deeper spiritual significance to the Place of a Skull. The human skull is the well-known symbol of death in most cultures of the world. For example, it is sometimes used by military units as an insignia symbolizing their power to wreak havoc and death upon their enemies.



The sad reality is that all men lay under the power of death, “therefore, just as through one man sin entered the world, and death through sin, and thus death spread to all men”

(Rom. 5:12)

. Christ became a Man and died in order that “through death” He might destroy him “who had the power of death, that is, the devil.” As the poet wrote:



He Satan’s power laid low, made sin, He sin overthrew.



Bowed to the grave, destroyed it so, and death by dying slew.



Satan’s power has been annulled

(Heb. 2:14-15)

, and death, the “last enemy,” will be removed from God’s universe forever through Christ’s victorious work

(1 Cor. 15:26; Rev. 21:4)

.



Brian Reynolds








10/04/2020

Viernes 10 Abril

Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre…No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días. (Jeremías 35:18-19)

Los recabitas se destacan en la Escritura como una familia espe- cial. Más de 200 años después de la muerte de Recab y Jonadab, sus antepasados, ellos aún mantenían los rasgos distintivos de su familia: no bebían vino; vivían en tiendas como nómadas; y no sem- braban semillas ni plantaban viñas.

¿Qué podemos aprender de ellos? Primero, ellos estaban dis- puestos a vivir una vida de abnegación en vistas de la obediencia. Esto sin duda que se aplica a nosotros como cristianos. No es que debamos obedecer a nuestros antepasados. De hecho, muchos de nosotros no podemos trazar nuestra genealogía más allá de un par de generaciones atrás, ni sabemos si nuestros antecesores eran gente respetable o simples canallas. Lo que debemos hacer es obe- decer a Dios con abnegación. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz” (Mt. 16:24).

En segundo lugar, las vidas de los recabitas estaban fundadas sobre valores sólidos. No estaban dispuestos a abandonarlos en aras de la conveniencia personal, ni iban a considerarlos obsoletos por su antigüedad. Como cristianos, nuestros valores reposan sobre la Palabra de Dios, escrita hace cientos de años, pero que sigue siendo viva y poderosa en las vidas de quienes la obedecen. No sostenemos los valores de la Palabra porque sean antiguos, sino porque son verdad. La conveniencia personal, un medio sutil que a menudo se utiliza para corromper la verdad de Dios, no modificó los valores de los recabitas. Y tampoco debería cambiar los nuestros.

En tercer lugar, Dios utilizó a los recabitas como ejemplo para amo- nestar al rebelde pueblo de Judá. ¿Captamos la fuerza de Sus argu- mentos? Los recabitas cumplieron con los mandatos de sus ante- pasados (simples hombres), pero Judá no quiso obedecer al Dios de Israel. ¿Qué ejemplo dan nuestras vidas a quienes nos rodean?

G. W. Steidl